Etólogos y Etología: ¡aprendamos de los animales!

Vitus B.Dröscher
¡APRENDAMOS DE LOS ANIMALES!
Este libro ha sido escrito por un profesor de biología Alemán. No me ha hecho falta investigar mucho acerca de él, ya que en el libro hace constantemente referencias a su vida.
En un principio no tiene nada de interesante esta información, pero de cierta manera le da un sentido mas familiar al libro, haciendo que al lector le parezca estar escuchando cara a cara las historias y anécdotas de un experto etólogo.
Me ha gustado su crítica a la enseñanza de biología, estoy de acuerdo en que deberían ser enseñadas aquellas cosas que son más prácticas, más fáciles de observar en la naturaleza y que atraen mucho más a alumno que memorizar tantas teorías. Creo, como él, que esta forma de estudio es una de las causas del miedo que se encuentra en la mayoría de los jóvenes en el momento de tener que elegir en sus estudios algo relacionado con las ciencias naturales.En contra del autor, me cabe decir que no estoy de acuerdo en ninguna de sus referencias a “la creación divina”. Para mi gusto le da un cierto sentido creacionista al libro, de ninguna manera exagerado ya que a su vez no sitúa al hombre en la cúspide de la creación como la mayoría de los creyentes hubieran hecho. Su libro trata de cambiar ese egoísta punto de vista de los humanos mediante ejemplos del comportamiento de numerosos animales tanto cercanos como lejanos de nuestra especie.
El libro se divide en cinco partes en cada una de las cuales habla sobre una pauta distinta de comportamiento, pero a su vez todas están muy relacionadas.
De la primera parte, una de las cosas que más me han interesado es su manera de explicar que el hombre no tiene nada que lo distinga como superior a los animales. Se pensaba que el uso de herramientas era característico del ser humano pero nos demuestra que estamos realmente equivocados a través de numerosos ejemplos de animales que utilizan herramientas en su modo de vida, desde los cercanos primates a los insectos como :
el grillo común que se las ingenia para fabricar en sus madrigueras un doble órgano para que aumente el sonido de sus cantos. Al igual se pensaba de la capacidad de lenguaje del ser humano.
Muchas especies presentan una forma de comunicarse propia mediante la cual se entienden todos los individuos, por ejemplo
pájaros que según el numero de silabas de su canto pueden saber si les gusta el lugar en el que se encuentran para instalarse o si al contrario hay algún peligro que les obligue a huir, hasta son capaces de expresar mediante silabas distintas el grado de peligro que presenta el lugar.
Incluso muchas personas aun piensan que los animales no son capaces de sentir y que estos siempre actúan conforme sus propios instintos. Quedé realmente convencida de que los instintos están íntimamente relacionados con las sensaciones con
un impresionante experimento en el que convertían a un ratón en un auténtico “drogadicto” que se dedicó 24.000 veces al día a enchufarse electrodos en su centro de placer que tiene en el cerebro, el cual genera los instintos.
Creo que estos son suficientes pruebas como para aceptar que el ser humano no es más que otra especie animal de la naturaleza y me parece muy triste que muchas personas, por ignorancia, piensen lo contrario.
Los siguientes capítulos hablan sobre los comportamientos sexuales, cortejos y cuidado de la prole en general. El autor se toma la libertad de dar su opinión respecto a su concepción de amor y afirma que en la actualidad se le da demasiada importancia al sexo y que esta es la causa del fracaso matrimonial.
Desde mi punto de vista; sea o no sea porque pertenezco a alguna de esas generaciones actuales, basándome en las propias teorías explicadas por Vitus B.Dröscher, podríamos ver el sexo como un instinto, el cual el animal busca por su propio placer y además por el mismo placer que le produce asegurarse su descendencia para contribuir a la supervivencia de su especie.
Si lo vemos de este modo se puede justificar que problemas en el sexo sea la causa de la ruptura de numerosas parejas. Desde mi punto de vista la unión matrimonial es innecesaria ya que nadie ha demostrado que el ser humano sea un animal monógamo estricto, por lo que no tendría porqué comprometernos a la fidelidad eterna hacia una persona. La monogamia no tiene porque ser para toda una vida.
Para mí el amor tiene la misma importancia que el sexo, el amor seria otro instinto que produce placer en animales que viven en grupo, ya que muchos de ellos serian incapaces de vivir en solitario y el amor beneficia la unión en los grupos por lo que también podría ser causa de la ruptura de una pareja.
Además, según las explicaciones del comportamiento humano que he obtenido durante el curso, el sexo es algo exclusivo de la especie humana, los animales solo lo emplean para la reproducción. Por lo que esta afirmación del autor me parece fuera de lugar.
A su vez me parece muy interesante que haya una hormona responsable de esa necesidad de unión en animales monógamos, la oxitocina, y más aun que esta hormona esté también relacionada con el inicio del amor maternal en muchos animales, ya sea por olor o tacto, aparece como por arte de magia el cariño entre animales de una misma especie.
Estoy de acuerdo de que sería algo vergonzoso utilizarlo artificialmente en madres de hijos no deseados.
Me llamó mucho más la atención la técnica “rooming-in” en la cual, inmediatamente después del parto el hijo pasa a brazos de la madre y no se separa de ella para que la oxitocina segregada en sus mimos haga su papel.
Estoy de acuerdo con el autor de que no se trata de una opinión que destruya el papel de una mujer progresista, el traer una cría al mundo es algo natural y lo natural es que el amor maternal haga que la madre instintamente sepa cuidar de sus crías con éxito.
Los últimos capítulos hablan sobre la vida en grupo de los animales, las inteligentes formas de convivencia de las que mucho tiene que envidiar el ser humano. Hay muchas especies capaces de arriesgar sus vidas para que su especie salga adelante.
Me llama la atención que estas especies no se extingan debido a lo que Maynard Smith llamaba “estabilidad evolutiva”, aunque un individuo muera por cada presa, el numero de muertes será inferior al que la presa hubiera causado en el caso de que no pudieran defenderse.
Muchos animales con armas mortales tienen increíbles formas de vida que impiden que cualquiera de esas armas ataque a un individuo de su especie, uno de los que más me han sorprendido es
el Pez fantasma, que presenta púas venenosas dorsales y con tal de no clavárselas cuando luchan por una hembra una pelea puede durar hasta tres horas, de lo lento que realizan los movimientos hasta que uno de ellos se tumba sobre el suelo como un barco hundido como gesto de sumisión.
También una de las cosas que más me han asombrado en el libro es la altísima agresividad que presentan los leones y lo controlados que son capaces de hacer sus ataques. Algunos grupos de leones jóvenes aprovechan el momento de marcha nupcial de la pareja para atacar a los grupos que esperan su llegada. Lo más interesante es que antes de decidirse a atacar al grupo rugen a una distancia de 60 kilómetros de estos, para que les respondan y así calcular el número de machos y fuerza que tiene el grupo que quieren atacar y ademas los espían para conocer sus puntos débiles.
Otra lección que nos da a los humanos este libro, es la capacidad de controlar las superpoblaciones en animales que viven en grupo.
Por ejemplo los alcatraces del Cabo de Santa María tienen un sistema muy interesante, solo hay una zona para aparearse del acantilado y cogen sitio los que primero llegan del viaje de las emigraciones, mientras que los demás se quedan en otro lugar apartado sin aparearse.
Finalmente como conclusión este libro me parece una buena manera para demostrar a todas aquellas personas que se preocupan por tachar al ser humano de animal, de que no es algo de lo que deberían sentirse orgullosas. Creo que actualmente el desarrollo de la ciencia esta suficientemente demostrado como para que sea aceptado por todos independientemente de las creencias y religiones.
Si en algo nos diferenciamos de los animales es en dejar de lado nuestros instintos naturales y esto, en mi opinión, no es símbolo de una mayor inteligencia.
En general el libro me ha parecido muy interesante y fácil de entender, en algunos casos no sabía de qué animales hablaba pero en el fondo me ha servido para conocer más fauna. En algunos momentos se repetía demasiado ya que daba muchos ejemplos de un mismo caso de comportamiento. Pero he aprendido mucho sobre etología animal, muchas cosas curiosas sobre animales conocidos y desconocidos que no había tenido aun la suerte de saber.
‘Evolución del comportamiento’
L. G. M.
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